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Recta final de la Gira Extremeña por la Paz en Colombia, en los departamentos de Bolívar y Meta

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La misión extremeña de verificación de derechos humanos ‘Gira Extremeña por la Paz en Colombia’, cofinanciada por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) de la Junta de Extremadura, ha desarrollado la segunda semana de su ruta por diversos territorios de los departamentos de Bolívar, situado en la costa del Caribe, y Meta, en el centro del país.

Las seis personas integrantes de esta misión, que representan a seis organizaciones que forman parte de la Plataforma Extremeña de Solidaridad con Colombia (Mujeres en Zona de Conflicto, Las Sin Carpa, Ayujara, Asociación Extremeña de Comunicación Social, PBI Extremadura y Tiritanas), mantuvieron, en Cartagena, dos encuentros universitarios: con el profesor Orlando Higuera, de la Universidad Politécnica de Bolívar (UTB), que pertenece al Grupo Regional de Memoria Histórica de la UTB, y con Camilo Rey, coordinador de la Maestría de Conflicto y Construcción de Paz de la Universidad de Cartagena.

En el Departamento de Bolívar, estuvieron acompañados por miembros de Caribe Afirmativo, organización aliada de Fundación Triángulo Extremadura que defiende los derechos de las personas LGTB en el norte de Colombia. Uno de los proyectos que pudieron conocer son las Casas de Paz, que son espacios seguros donde las personas LGTB pueden acercarse para recibir asesoramiento, formación, capacitación y sentirse seguras. En concreto, conocieron la Casa de Paz de Carmen de Bolívar, coordinada por el activista Omar Meza. Allí pudieron dialogar sobre la importancia de estos lugares con personas que dinamizan la Casa.

También en Carmen de Bolívar mantuvieron un encuentro con Soraya Bayuelo y otros miembros del Colectivo de Comunicaciones de los Montes de María, organización que ha puesto en marcha diferentes iniciativas, de la mano de jóvenes, para la recuperación de la memoria de las víctimas del conflicto político, social y armado en esta zona del país. Una de esas iniciativas es el museo de la memoria itinerante, construido colectivamente a partir de testimonios de víctimas del conflicto, o un festival audiovisual. La delegación extremeña pudo visitar este museo en San Juan de Nepomuceno, gracias a las explicaciones de jóvenes escolares que han participado en su diseño y construcción.

‘Narrar para Vivir’ es un colectivo de mujeres supervivientes y víctimas del conflicto armado en San Juan de Nepomuceno, en el Departamento de Bolívar, que han utilizado diversas metodologías para superar los impactos dejados por la guerra en sus vidas. Ellas expusieron al grupo extremeño, entre otras afirmaciones, que en verdad “no somos víctimas, somos sobrevivientes porque lo podemos contar” y “narramos para ser libres, resilientes y resistentes”. Este colectivo de mujeres tiene acompañamiento de Corporación Humanas, organización feminista aliada de la ONGD española Mujeres en Zona de Conflicto (MZC).

Uno de los momentos más especiales y emotivos para el grupo fue la convivencia en la Comunidad Civil de Vida y Paz (Civipaz), situado en el corregimiento de Puerto Esperanza, municipio de El Castillo, departamento del Meta. Héctor, doña María o doña Mariela fueron algunas de las personas que relataron su dura experiencia como campesinos y campesinas víctimas del desplazamiento forzado por paramilitares. La comunidad decidió retornar al territorio y crear una zona humanitaria allí, en 2005, en la que ningún actor amado pudiese acceder: guerrillas, ejército, policía y paramilitares.

Durante la estancia en esta comunidad, el artista de Jarandilla de la Vera Eduardo Rolanía pintó un mural en la pared de la Casa de la Memoria de Civipaz junto a niños y niñas; y la payasa María Bris, de Las Sin Carpa, y otros miembros de la Gira llevaron a cabo una pequeña función, que provocó risas a pequeños y mayores.

Una de las últimas paradas fue en Medellín de Ariari, donde desarrolla su labor la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, que lleva a cabo, entre otras funciones, un trabajo en defensa de la recuperación de la memoria colectiva del territorio. La misión extremeña pudo conversar con campesinos y campesinas del municipio que sufrieron las envestidas del conflicto, sobre todo en forma de desplazamientos forzados, desapariciones forzadas y asesinatos.

En el transcurso de gran parte de estos encuentros se detectaron una serie de variables que siguen afectando a la vida de muchas personas, como el hecho de que se desdibujen los actores armados hoy presentes, la necesidad de seguir denunciado y evitando el asesinato de líderes/lideresas sociales y defensores/as de derechos humanos, la defensa de la vida y el territorio frente a intereses de empresas extractivistas transnacionales (mineras y eléctricas especialmente) así como la propia coyuntura electoral. Cabe recordar que el próximo 27 de octubre hay elecciones para las alcaldías y departamentos y el resultado parece bastante incierto.

Durante la misión, ha sido reiterativo el llamado a persistir en el acompañamiento internacionalista y solidario para la defensa de la vida y los territorios, la verificación de la implementación de los Acuerdos de Paz, la exigencia al Gobierno de Colombia para el cumplimiento de lo firmado y la protección a defensoras y defensores de derechos humanos en Colombia.

La delegación extremeña ha detectado una realidad social, económica y política muy diferente a la mostrada por medios de comunicación masivos, que por lo general silencian las voces de quienes resisten desde los territorios. Por último, se insiste en la necesidad de seguir visibilizando e incidiendo en la cooperación y el internacionalismo desde Extremadura, y España, con Colombia.

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